La hélice al girar absorbe el torque desarrollado por el motor, este torque se convierte en avance, el cual se convierte en empuje de la embarcación a través del agua. De acuerdo a la ley de Bernoulli, el paso de un ala delta (aspa de una hélice) a través del agua causa presión positiva en la cara del aspa y presión negativa en su cara trasera. El resultado de esta diferencia de presiones provoca el avance desarrollado por la hélice.

La baja presión en la parte trasera del aspa provoca que el agua se evapore a menor temperatura. Al evaporarse el agua provoca burbujas que pueden impactar con las aspas con una presión de hasta 7 kg/cm2.  Los impactos de las burbujas pueden resultar en daño visible sobre la superficie de las aspas conocido como cavitación.

La cavitación es un fenómeno altamente complejo y el daño que ésta causa es provocado usualmente – pero no necesariamente – por el diseño de la hélice. La mayoría de las embarcaciones pequeñas los efectos de la cavitación incluyendo pérdida de velocidad, ruido y daño sobre las aspas puede ser minimizado utilizando un área de aspa suficiente.

Afortunadamente los fabricantes de hélices actuales, ponen mucho énfasis en obtener hélices con el máximo rendimiento con la mínima cavitación posible.

A continuación les mostramos un video sobre cavitación, usando como ejemplo la hélice del submarino estadounidense Pensilvania.

Video original por: National Geographic.